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El tratamiento de la rosácea

La rosácea es una afección cutánea (dermatosis) crónica localizada principalmente en la cara. Es benigna, no es contagiosa pero puede ser muy visible y conlleva incomodidad psicosocial. Evoluciona con el tiempo por brotes.

Aparición de la rosácea

Las primeras apariciones de la rosácea se sitúan por lo general entre los 25 y los 30 años, con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres. Pueden observarse diferentes manifestaciones cutáneas sin que se produzca necesariamente una evolución cronológica de una forma a otra. Pueden darse enrojecimientos (flushes), arrebatos vasomotores paroxísticos (rojeces transitorias de la cara) que se desencadenan tras una diferencia importante de temperatura de frío a caliente, en una habitación sobrecalentada, tras la ingestión de alcohol o de un plato picante.

Las rojeces pueden hacerse posteriormente permanentes, en particular en las mejillas, la barbilla y la frente (forma eritematosa) con o sin vasos dilatados visibles (forma telangiectásica o cuperósica). Se puede observar en ocasiones, en particular durante los brotes, pequeños granos rojos con una cabeza blanca (forma pápulo-pustulosa).

La importancia del tratamiento de la rosácea

La rosácea tiene tendencia a agravarse si no se trata; el tratamiento es muy específico y debe ser controlado por el dermatólogo. El tratamiento es a base de cremas o comprimidos. Al margen del tratamiento medicamentoso, los cuidados cosméticos deben estar adaptados, ya que la piel con rosácea es una piel muy sensible y muy reactiva. Hay que evitar frotar la piel y lavarla bajo el agua caliente de la ducha. Deben utilizarse limpiadores suaves que no requieran aclarado, sin alcohol y sin jabón, así como una crema hidratante adaptada.

Deben evitarse al máximo los factores que favorecen su aparición: consumo de alcohol, de pimiento picante, exposición al calor, al sol, utilización de cosméticos irritantes… Atención, las cremas a base de cortisona deben suprimirse ya que, si bien al principio pueden mejorar los síntomas de una rosácea, de hecho lo que hacen es agravarla.