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La piel y el frío

En período de clima frío, la piel desempeña un papel esencial debido a su función barrera y su función termorreguladora. No obstante, con el frío, la piel sufre múltiples agresiones que inducen sequedad y rojeces. La piel está entonces seca, más estropeada y más sensible.

La acción del frío sobre la piel

El frío actúa así de dos formas sobre la piel:

  • Ralentiza la circulación sanguínea en la piel
  • Disminuye su película hidrolipídica protectora

 

Consecuencias del frío para la piel

La piel queda seca y rugosa, con fenómenos de agrietamiento y de irritación. La piel se deshidrata, sobre todo en la cara, los labios y las extremidades. Este fenómeno es más pronunciado en personas que padecen eccema o psoriasis, en mujeres en la menopausia y en los bebés. La causa de esta sequedad se debe a que el frío favorece la acumulación de células secas inhibiendo la degradación de células muertas.

En ocasiones, en caso de muy mala circulación sanguínea, pueden aparecer sabañones, congelación o, lo que es más grave, necrosis cutáneas. Para tratar esta sequedad cutánea, es necesario hidratar y nutrir la piel y utilizar cuidados reparadores para las zonas más afectadas.

Activos puros recomendados:
A30 Vitamina PP: el Activo Puro contra la sequedad cutánea severa

A32 D-Pantenol: el Activo Puro anti-agrietamiento

A33 Urea: el Activo Puro de las pieles muy secas con sensación de tirantez

Cuidados Biomiméticos recomendados:
B25 Crema sedosa y nutritiva

B26 Bálsamo ultra-rico nutritivo

B38 Tratamiento ultra-hidratante

B43 Bálsamo labial

B62 Cuidado reparador manos

B63 Cuidado reparador pies