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La salud de su piel

Todo sobre mi piel

1. Generalidades

a. Introducción

La piel es una envuelta protectora y sensorial en constante proceso de renovación que posee una estructura compleja y una increíble organización. Lugar central de intercambios e interacciones, es el último vínculo entre el entorno externo y nuestro organismo.

Refleja nuestras emociones y el punto de partida de nuestras sensaciones… No es sorprendente si tenemos en cuenta que, bajo una superficie de no más de 1 cm², hay hasta 2.500 células especializadas en transmitir señales sensoriales y 12 metros de fibras nerviosas que conducen sus estímulos a lo largo de todo nuestro cuerpo.

La superficie total de la piel de nuestro cuerpo representa de 1 a 2 m² con un espesor medio de 3 mm. ¡Entre sus muy numerosos constituyentes, no hay que olvidar, además, 5 millones de folículos pilosos y 3 millones de glándulas sudoríparas responsables de la sudoración!

b. Funciones principales

Las funciones de la piel son múltiples, complejas y específicas de cada uno de sus constituyentes.

Función protectora

Por su estructura, la piel:

  • lucha contra la pérdida de agua, los rayos UV, la penetración de sustancias patógenas…
  • reacciona frente a las variaciones de temperatura (termorregulación)
  • combate la proliferación bacteriana gracias a su pH ligeramente ácido en la superficie


Función de síntesis

La piel sintetiza proteínas de estructura que aseguran su mantenimiento, vitamina D y libera pigmentos responsables de su color.

Función sensorial

Las terminaciones nerviosas cutáneas permiten sentir calor, frío, tacto y dolor. Estas percepciones permiten a la piel activar reacciones de defensa y adaptarse a su entorno.

c. Estructura

La piel está constituida por 3 capas sucesivas denominadas: epidermis (visible en la superficie), dermis e hipodermis.

i. epidermis

Epidermis

1. Organización

En la superficie, un escudo protector

La epidermis es la parte superficial de la piel. Su superficie, denominada stratum corneum (o capa córnea), está en contacto directo con nuestro entorno.

Esta capa córnea está constituida por una superposición de células, los corneocitos, cuya función principal es proteger las capas subyacentes de la entrada y salida de agua, de la penetración de sustancias químicas y de agentes patógenos.

Estas células están llenas de queratina, insoluble en agua, lo que hace que la epidermis sea hidrófoba, "impermeable al agua".

La epidermis también está recubierta por una película hidrolipídica (constituida por urea y sebo) ligeramente ácida que protege a la piel de una proliferación bacteriana y mantiene el equilibrio de la flora cutánea.

Esta organización (queratina + película hidrolipídica, entre otros elementos) asegura la función barrerade la piel.

Permite limitar la pérdida de agua de la dermis por difusión hacia el entorno. Se produce una evaporación continua de agua; es lo que se denomina "pérdida insensible de agua" (PIA). Es más o menos importante en función del estado de la piel.

Los corneocitos, en contacto directo con nuestro entorno, están soldados entre sí mediante uniones denominadas corneodesmosomas.

En el transcurso de la renovación celular, determinadas enzimas debilitarán durante la renovación celular estos puentes de proteínas, provocando irremediablemente la separación de las células de sus vecinas más cercanas y su posterior desprendimiento de la epidermis.

En estado normal, los corneocitos se desprenden progresivamente y de forma invisible. En caso de sequedad cutánea o de psoriasis, los corneocitos se mantienen unidos unos a otros hasta la superficie de la piel y después se desprenden por "paquetes" en forma de descamación visible.

 

¡En el centro de la epidermis, células unidas para hacer frente!

En el centro de la epidermis hay células, los queratinocitos, rodeadas por un cemento lipídico que segregan. Este está compuesto por ceramidas, ácidos grasos libres, triglicéridos y colesterol. Esta sustancia permite a las células una muy buena adherencia e impide que el agua se infiltre entre ellas para difundirse hacia la superficie.

 

En la base de la epidermis, una renovación permanente

En la base de la epidermis, denominada con más precisión unión dermoepidérmica, se encuentran células madre que tienen la capacidad de dividirse en 2 células hijas y de diferenciarse progresando hacia la superficie.

Durante su trayectoria hacia las capas superficiales, estas células, denominadas queratinocitos, se cargan poco a poco de queratina para convertirse en corneocitos que forman el stratum corneum. La diferenciación termina con una descamación para dejar sitio a nuevas células.

Este proceso notable es la base de la renovación constante de la epidermis, cuyos ciclos son de 4 semanas aproximadamente.

Si la piel está sometida a fricciones o a traumatismos reiterados, la descamación se desequilibra. El espesor de la piel aumenta y pueden aparecer callosidades o córnea en determinados lugares, como en los talones de los pies.

Foco de atención en el queratinocito

Los queratinocitos representan el 90% de las células epidérmicas y proceden de la capa profunda de la epidermis. A lo largo de su vida, estas células se desprenden (empujadas por queratinocitos más jóvenes) y migran hacia el exterior de la piel aplanándose. Una vez en la superficie, los queratinocitos pierden su núcleo, se convierten en corneocitos y se desprenden naturalmente. Este fenómeno permite a la epidermis renovarse constantemente.

Cuando ya no funciona…

  • Descamación excesiva, renovación acelerada >> psoriasis

 Activo puro recomendado: A32 D-Pantenol

  • Espesamiento de la capa córnea: piel rugosa, callosidades

  Activo puro recomendado: A32 D-Pantenol

  • Función barrera alterada >> piel seca / piel debilitada >> atopía, eccema

 Activo puro recomendado: A30 Vitamina PP

  • Renovación ralentizada >> piel apagada / piel más fina

 Activos puros recomendados: A10 Mimosa tenuiflora, A60 Ácido Cítrico - AHA

Foco de atención sobre la membrana celular

La membrana celular o membrana plásmica es la envuelta que rodea y protege todas las células humanas.

Es el lugar donde se producen numerosos intercambios entre el interior de la célula y su medio externo.

Está constituida por una bicapa lipídica, glicoproteínas y glúcidos.

Entre estos lípidos, el colesterol es uno de los más importantes (15% a 20%) Es esencial para el equilibrio y la fluidez de la membrana.

Las funciones principales de la membrana están aseguradas, por lo general, por proteínas: los intercambios con el medio externo, el transporte de moléculas a través de la membrana, la adherencia entre 2 células, los puntos de anclaje con la matriz extracelular…

Los glúcidos, por su parte, refuerzan la membrana en su cara exterior y participan en la orientación de las células.

2. Función

¡La epidermis, fuente de diversidad de color!

MelanocitoEn el límite de la dermis y la epidermis se encuentran los melanocitos. Se trata de células especializadas en la producción de melaninas, pigmentos que desempeñan un papel primordial en el proceso de coloración de la piel.

Estas células poseen digitaciones, una especie de prolongaciones en forma de dedos, que se inmiscuyen entre las células para aportarles la melanina.

La melanina se concentra dentro de los melanocitos en "cápsulas" denominadas melanosomas.

Estas cápsulas migran por las digitaciones hasta los queratinocitos donde liberan la melanina.

La producción de melanina se realiza de manera continua pero se activa mucho bajo los efectos de los rayos UVB, lo que se traduce en la superficie por un bronceado más o menos intenso. 

Gracias a su poder de absorción de los rayos UV, estos pigmentos protegen la piel agredida por la radiación solar. El bronceado es por tanto un mecanismo natural de fotoprotección.

Existen 2 tipos de pigmentos melánicos: la eumelanina, que es marrón oscuro-negra, y la feomelanina que es amarilla-anaranjada. Cada persona posee un ratio preciso entre estas dos melaninas que es el que determina el color de su piel.

La exposición al sol provoca una estimulación de la producción de melaninas por los melanocitos. Este fenómeno se denomina melanogénesis y es el responsable del bronceado. Las eumelaninas son capaces de absorber los rayos UV y permiten a la piel protegerse naturalmente del sol. Los melanocitos tienen por tanto una función fotoprotectora a través de la síntesis de eumelaninas. Lamentablemente, las feomelaninas, que se producen sobre todo en personas pelirrojas, no son fotoprotectoras sino fotoagresivas debido a la producción de radicales libres durante la exposición a los rayos UV. Esto explica la susceptibilidad de las personas pelirrojas a desarrollar cánceres cutáneos fotoinducidos.


Foco de atención en un melanocito 

Los melanocitos son células situadas en la epidermis. Producen un pigmento denominado melanina.

El número de melanocitos es estable y representa del 2% al 4% de las células epidérmicas, según las personas. Las variaciones de pigmentación -y por tanto el color de la piel- de una persona a otra no dependen del número total de melanocitos que suele permanecer constante. En cambio, sí dependen de la actividad de los melanocitos y de la distribución de los melanosomas (organitos de almacenamiento de la melanina) dentro de las células epidérmicas.

Cuando ya no funciona…

  • Insuficiencia de melanina >> piel clara / dificultad para broncearse

Activo puro recomendado: A83 Tirosina

  • Exceso de melanina >> manchas, hiperpigmentación / tez no homogénea

Activos puros recomendados: A71 Glabridina, A72 Arbutina

¡Una sensorialidad sorprendente!

Receptor sensorial

La epidermis posee receptores sensoriales: células de Merkel, corpúsculo de Meissner, Ruffini y Pacini.

Bajo la influencia de una estimulación, estas células transmiten mensajes a las terminaciones nerviosas, provocando la aparición de una percepción: textura, presión, frío, calor, dolor…

 

¡Inmunidad a toda prueba!

Cuando un agente patógeno llega a penetrar la capa córnea, será detectado por células "de defensa", las células de Langerhans. Estas controlan al elemento intruso y se encargan de proceder a su destrucción mediante una reacción inmunitaria.

Célula de Langerhans

Foco de atención sobre la célula de Langerhans

Las células de Langerhans son células móviles que representan del 3% al 6% de las células de la epidermis. Proceden de la médula ósea y forman parte del sistema inmunitario. Verdaderas "centinelas", las células de Langerhans permiten a la piel defenderse frente a las agresiones externas físicas (UV), químicas (alergenos) o microbiológicas (bacterias, virus). Estas células captan a los eventuales intrusos que se depositan sobre la piel, se los presentan a los linfocitos T (células inmunitarias) y activan su eliminación. Indirectamente, son responsables de las reacciones inflamatorias, de la hipersensibilidad cutánea y de las alergias.


Cuando ya no funciona…

  • Receptores demasiados sensibles hiperreactividad / hipersensibilidad


Activos puros recomendados:
A43 Enoxolona 280, A46 Enoxolona 930 


Una producción esencial de vitamina D

La piel es experta en la síntesis de vitamina D3 bajo los efectos de los rayos del sol en el colesterol.
Una vez producida, esta vitamina pasa directamente a los vasos sanguíneos de la piel para ser transportada hacia el hígado y los riñones. Allí, se transformará en forma activa.
En cantidad suficiente en la sangre, la vitamina D3 permite una mejor absorción intestinal de calcio y de fósforo, esencial en particular para el crecimiento y la resistencia de los huesos.

Existe una segunda fuente de vitamina D que es la alimentación (pescados grasos, huevos, mantequilla, aceite de hígado de bacalao).

Se considera que, con una exposición mínima al sol (15 a 30 minutos al día), la piel produce del 50% al 90% de la vitamina D.

     ii. dermisDermis

La dermis es un entramado extraordinario en suspensión en un gel de de glicoproteínas donde se entremezclan fibras de colágeno y de elastinaque aportan resistencia y elasticidad a la piel.

Estas moléculas, arquitectos de la dermis, son sintetizadas por células expertas, los fibroblastos, auténticas "fábricas de producción" de fibras y de moléculas esenciales.

Con la edad, se reduce el número de fibroblastos y su actividad disminuye. Las fibras que estructuran la dermis se debilitan y se rompen más fácilmente, la epidermis se hunde, aparecen arrugas y los rasgos de la cara se marcan.

La dermis está vascularizada. En la dermis hay vasos sanguíneos pequeños y finos que aportan a la piel los nutrientes que necesita para asegurar sus diferentes actividades.

Permiten también regular la temperatura de la piel dilatándose o contrayéndose.

Foco de atención en el fibroblastoFibroblasto

Los fibroblastos son las principales células de la dermis y son esenciales para la firmeza y la densidad de la piel. En efecto, son capaces de producir todas las moléculas de sostén de la piel, como el colágeno y las fibras elásticas. Estas moléculas son indispensables para la resistencia y la elasticidad de la piel. Los fibroblastos sintetizan también la sustancia fundamental de la matriz dérmica, verdadero gel que estructura la piel.

Esta sustancia está constituida por ácido hialurónico, glicoproteínas de estructura y proteoglicanos. Este gel rellena el espacio entre las fibras y las células dérmicas y permite a la piel estar tersa, flexible e hidratada. Los fibroblastos son capaces de dividirse rápidamente. Entran en juego en muchos mecanismos y participan activamente en el proceso de reparación tisular (cicatrización).

Cuando ya no funciona…

  •  Menos fibroblastos, más enzimas de degradación, disminuye el contenido en agua de la piel.

>> arrugas, pérdida de firmeza

Activo puro recomendado: A06 Ácido Hialurónico LW

Foco de atención sobre la mitocondria

La mitocondria es un pequeño organito presente en el citoplasma de la mayoría de las células del cuerpo humano. Denominada, con razón, "pulmón" de la célula, es esencial para el fenómeno de respiración celular.

En efecto, la mitocondria es capaz de utilizar el oxígeno para transformar las moléculas que aporta la alimentación (ácidos grasos, azúcares, etc.) en energía celular, mediante 2 procesos claves:

  • la fosforilación oxidativa
  • el ciclo de Krebs

Esta energía se distribuye en forma de ATP (Adenosina Trifosfato) y servirá para fabricar todas las proteínas indispensables para la vida de las células cutáneas.

     iii. hipodermisHipodermis

La hipodermis forma la capa más espesa de la piel y está unida a la dermis por fibras de elastina y de colágeno.

Está constituida principalmente por células denominadas adipocitos, especializados en la producción y el almacenamiento de grasas.

Estos cuerpos grasos son necesarios para el buen funcionamiento de cada célula cutánea ya que, al degradarse, producen energía vital.

El conjunto de los adipocitos constituye un tejido de sostén flexible y deformable que posee propiedades de "amortiguación" frente a los choques, un verdadero "colchón" para la piel.

Estas células también desempeñan una función aislante y, por tanto, participan en la termorregulación de la piel.

Foco de atención en un adipocito

Los adipocitos son células de tamaño muy grande. Verdadera reserva energética, los adipocitos son capaces de almacenar las grasas en forma de triglicéridos en vacuolas. Además de esa función energética, estas células participan en la producción de algunas hormonas (estrógeno) y en la síntesis de moléculas implicadas en la reacción inflamatoria.

Existen 2 variedades de adipocitos:

  • Los adipocitos blancos que representan de un 15% a un 20% del peso de una persona y se consideran una de las mayores reservas de energía del organismo.

  • Los adipocitos marrones presentes en gran cantidad en los animales que hibernan y en los recién nacidos. En el parto, permiten en particular a los bebés adaptarse al cambio brutal de temperatura (vientre materno a 37°C, medio exterior a 20°C).


Aunque su número tiende a mantenerse constante a partir de la adolescencia, los adipocitos pueden no obstante multiplicarse a lo largo de toda la vida a partir de una célula precursora llamada preadipocito. El tamaño de un adipocito es muy variable. En efecto, cuanto más lípidos (aportados por la alimentación) almacena el adipocito, más aumenta su tamaño, hasta llegar a decenas de veces su capacidad inicial. Este fenómeno causa el aumento de peso. En cambio, durante un régimen, los adipocitos liberan en el organismo ácidos grasos y azúcares, fuente de energía.

Cuando ya no funciona…

O más bien cuando los ácidos grasos aportados en la alimentación son demasiado numerosos, se almacenan en los adipocitos cuyo volumen aumenta... Esto termina por dar a la piel un aspecto acolchado, como de piel de naranja. El estrés, los cambios hormonales y la mala circulación acentúan este fenómeno.

Activo puro recomendado: A90 Cafeína

2. La piel y su diversidad

 a. Colores infinitos

     i. piel negra

LAS PIELES NEGRAS: UN COMPORTAMIENTO DIFERENTE EN UN CLIMA TEMPLADO

Una mejor protección contra el sol

No existe ninguna diferencia fundamental entre la piel blanca y la piel negra, excepto por lo que respecta a los melanocitos, células responsables del color de la piel. Su número es el mismo pero su funcionamiento es diferente. Son más activos y fabrican granos de melanina más grandes y más oscuros (se trata sobre todo de eumelanina) que se reparten posteriormente en los queratinocitos en el conjunto de la epidermis, por lo que forman una eficaz protección contra el sol. Las pieles negras están poco sujetas a quemaduras de sol y a cánceres inducidos por los rayos UV.

Problemas pigmentarios

La coloración de la piel no es uniforme, algunas zonas son más oscuras, como el contorno de la boca o de los ojos, la frente o el cuello.

Las alteraciones cutáneas, como las lesiones de acné, las pequeñas cicatrices, las irritaciones o las inflamaciones, pueden provocar manchas hiperpigmentadas. Debido a la utilización de cremas grasas para el tratamiento del cabello, el acné puede ser más importante en el borde del cuero cabelludo.

A menudo la piel está irritable, lo que puede estar asociado a condiciones climáticas desfavorables, produciéndose inflamaciones superficiales que generarán hiperpigmentaciones. En algunos casos, la irritación se debe a la utilización, durante períodos prolongados, de productos aclarantes agresivos, como corticoides que debilitan la piel y la hacen más sensible. La hidroquinona también puede producir despigmentaciones "en confeti" (múltiples manchas blancas pequeñas).

El envejecimiento de las pieles negras se traduce sobre todo en irregularidades pigmentarias.

Activos puros recomendados: A10 Mimosa tenuiflora, A43 Enoxolona 280, A46 Enoxolona 930

Una piel fácilmente deshidratada

La capa córnea no es más espesa pero sí más densa. La función barrera es menos eficaz que en una piel blanca y la piel negra se deshidrata fácilmente con una pérdida transepidérmica de agua elevada. Se descama y presenta un aspecto grisáceo, sobre todo en invierno. En efecto, soporta mal el frío y, en un clima templado, como transpira poco, su sistema natural de hidratación se desregula. La piel del cuerpo está a menudo muy seca, incluso rugosa, con un aspecto de "piel de cocodrilo" en particular en las piernas. Es por tanto necesario hidratar permanentemente la epidermis y nutrir las zonas secas.

La sequedad cutánea de la cara tratada con productos no adaptados puede provocar una hiperseborrea y brillos en la piel, por lo que son necesarios productos hidratantes no comedogénicos.

la utilización de tratamientos capilares grasos puede favorecer la aparición de acné en el borde del cuero cabelludo o agravarlo.

Debe evitarse el aseo demasiado frecuente con productos de higiene agresivos (jabón de Marsella, gel de ducha), así como los gommages mecánicos repetidos, ya que alteran la película hidrolipídica y acentúan la sequedad cutánea y la irritación de una piel ya deteriorada por la higrometría reducida, el frío, el roce de la ropa, la cal del agua en nuestras regiones templadas.  

Activos puros recomendados: A30 Vitamina PP, A31 Aloe vera, A60 Ácido Cítrico - AHA

Cuidados Biomiméticos recomendados: B21 Emulsión ligera hidratante, B52 Leche sedosa nutritiva cuerpo

Pocas arrugas

Bien adaptada al sol, la piel negra envejece poco antes de los 50 años. La dermis, espesa y compacta, con fibras elásticas de estructura algo diferentes de las de la piel blanca, está muy protegida contra la elastosis solar. Y por lo tanto las arrugas aparecen tardíamente. Los signos de envejecimiento pueden por tanto tratarse con los mismos productos que las pieles más claras, ya que los mecanismos son idénticos.

     ii. piel asiática

EN BUSCA DE UNA TEZ PERFECTA

El aclaramiento de la tez es una de las principales preocupaciones de las mujeres asiáticas sujetas a alteraciones pigmentarias. Pero también tienen una piel sensible que requiere cuidados adaptados.

Las arrugas son más tardías que en las pieles caucásicas

Los signos del envejecimiento se instalan de manera diferente y aparecen, como media, 10 años más tarde. Por lo general, los asiáticos tienen una piel más espesa. Las arrugas se forman más a nivel de las patas de gallo, de la frente, del contorno de ojos y de la boca. Son poco acentuadas hasta los 40 años pero, después, el proceso se acelera de manera no lineal. El espesor de la epidermis disminuye, sobre todo en las zonas expuestas donde la renovación celular es peor. Se observa también una pérdida de elasticidad. Las arrugas aumentan en la superficie y en profundidad a lo largo de los años, pero pasados los 60 años su número y su longitud prácticamente no varía.

Alteraciones pigmentarias específicas

El envejecimiento de la cara en los asiáticos se manifiesta primero por la aparición de manchas pigmentarias. Las primeras irregularidades se observan hacia los 30 años en las mejillas y en la frente, zonas fotoexpuestas que presentan depósitos de melanina. Estas hiperpigmentaciones se acentúan a partir de los 50 años. Además, con la edad la piel adquiere un tono amarillo.

El sol no es el único responsable. Las hormonas también desempeñan un papel en el control de la pigmentación al provocar desajustes en la melanogénesis (el proceso de formación de melanina), pero también habría que tener en cuenta un origen genético.

En cambio, la piel asiática es menos sensible a los cánceres cutáneos provocados por los rayos UV, lo que parece indicar una buena capacidad de reparación del ADN de las células cutáneas tras la exposición.

Hipersensibilidad frecuente

Las mujeres asiáticas presentan a menudo una piel muy sensible, incluso intolerante al estrés del entorno, como por ejemplo la contaminación. Enrojecen y se inflaman rápidamente. Con diferencias según las regiones de Asia, los climas, los hábitos alimenticios y el modo de vida.

La barrera cutánea es menos eficaz. El índice de hidratación es más reducido, ya que la capa córnea contiene menos NMF (Natural Moisturizing Factor). El acné es corriente y también puede dejar manchas.

Cuidados Biomiméticos recomendados: B03 Leche desmaquillante fisiológica, B04 Aceite sedoso desmaquillanteB05 Tónico fisiológico, B07 Espuma limpiadora destoxificante, B20 Fluido refrescante no graso, B21 Emulsión ligera hidratante  

 b. Tipos de piel

     i. piel grasa

La piel grasa se caracteriza por una producción excesiva de sebo, sustancia grasa protectora producida por las glándulas sebáceas. Las consecuencias de esta hipersecreción son visibles: piel brillante o reluciente, poros dilatados, presencia de comedones abiertos (puntos negros) o cerrados (microquistes).

El sebo sube por el canal pilosebáceo, y después es evacuado por los poros de la epidermis para formar una película hidrolipídica protectora en la superficie de la piel.

No obstante, bajo la influencia de diferentes factores, las glándulas sebáceas pueden producir demasiado sebo.

La piel grasa presenta un aspecto brillante y reluciente más acentuado en la zona T (frente, nariz, barbilla). Los poros están dilatados, provocando una textura de piel irregular. El sebo, en cantidad demasiado importante, puede obstruir los poros de la piel. La piel grasa se convierte entonces en un terreno arriesgado para los problemas de acné (presencia de puntos negros, comedones, granos, etc.).

Es algo muy corriente en la pubertad, debido a un importante cambio hormonal: un derivado de la testosterona se fija en las glándulas sebáceas aumentando de manera importante la producción de sebo.

Sin embargo, el fenómeno de "piel grasa" no es exclusivo de los adolescentes, puede persistir en la edad adulta. Hoy en día, casi el 54% de las mujeres padecen ocasionalmente este problema.

Las causas de una piel grasa pueden ser por tanto variadas:

  • factor hormonal: adolescencia, píldora anticonceptiva mal dosificada, embarazo...
  • herencia
  • condiciones climáticas: el calor asociado a la humedad hace más fluido el sebo que se libera en la superficie de la epidermis, intensificando el fenómeno de los brillos.
  • estrés: modifica el equilibrio hormonal y estimula la secreción de sebo.
  • tabaco y contaminación: las sustancias tóxicas provocan un aumento del volumen de las glándulas sebáceas. Los poros están dilatados, la producción de sebo aumenta.

     ii. piel mixta

La piel mixta es una piel que tiene la particularidad de ser a la vez normal o seca en las mejillas y grasa en la zona "T" (frente, nariz y barbilla).

El cuidado de una piel mixta es delicado. En efecto, como las necesidades en la zona T son diferentes de las del resto de la cara, es importante elegir productos limpiadores e hidratantes apropiados: ni demasiado agresivos ni demasiado ricos; y cuidados hidratantes que no sean demasiado nutritivos e imperativamente no comedogénicos, como el Tratamiento matificante equilibrante.

     iii. piel seca

La piel seca es resultado de una falta de nutrientes esenciales y de sebo (sustancia lipídica producida por las glándulas sebáceas) de la piel. Esta carencia de lípidos genera sensación de tirantez regularmente y la piel puede tener una sensación de inconfort y estar rugosa al tacto.

La piel seca puede afectar a personas de todas las edades. Por lo general, afecta más a las mujeres que a los hombres ya que estas tienen una piel más fina y una tendencia natural a secretar menos sebo. Asimismo, la piel está a menudo seca en los niños y en personas mayores, debido a una escasa producción de sebo a esas edades.

La insuficiencia de la película hidrolipídica provoca una evaporación excesiva del agua contenida en la epidermis, lo que explica que una piel seca (déficit en lípidos) está también más frecuentemente deshidratada (déficit de agua).

Cuando esta película está alterada, el agua y los lípidos de la epidermis se dispersan y la piel se seca progresivamente. Esta sequedad puede deberse a numerosos factores:

  • entorno: clima seco, viento invernal, temperaturas muy frías, contaminación, calefacción excesiva, agua calcárea…
  • malos hábitos de vida: baños calientes frecuentes, uso de jabones o detergentes agresivos para la piel, exposición al sol…
  • factores hormonales: menopausia, píldora anticonceptiva mal dosificada, embarazo
  • medicamentos: toma de diuréticos y/o antihistamínicos
  • herencia


La piel seca es una piel que ha perdido suavidad, elasticidad y flexibilidad. Por lo general, está tensa, rugosa, con sensación de inconfort y envejece prematuramente. En algunos lugares pueden aparecer arruguillas, agrietamiento, fisuras o grietas. La piel delipidada se descama y puede estar sujeta a irritaciones y a comezón.

 

     iv. piel deshidratada

La piel deshidratada es una piel a la que le falta agua. La deshidratación es, por lo general, temporal y puede afectar a todos los tipos de piel: grasa, mixta, seca, muy seca, sensible o no. Es importante no confundir piel seca y piel deshidratada. En efecto, en el primer caso, al piel presenta una carencia continua de lípidos y requiere un aporte suplementario de sustancias ricas y grasas (aceite, mantequilla, etc.): En el segundo caso, a la piel le falta agua y necesita ingredientes que capten agua pero no grasos.

El agua es un elemento esencial para todas las pieles. La capa superior de la epidermis (stratum corneum) contiene naturalmente entre un 12% y un 16% de agua. Cuando este porcentaje es inferior al 10%, se puede decir que la piel está deshidratada. ¿Las razones?

  • Por lo general, una película hidrolipídica que se encuentra en la superficie de la piel retiene el agua y asegura en parte la función barrera de la piel. Sin embargo, esta película puede llegar a deteriorarse (detergentes agresivos, contaminación, sol, jabón…). Entonces, las moléculas de agua ya no quedan retenidas en las capas superiores de la epidermis y la piel se deshidrata.

 

  • De manera natural, el agua se evapora regularmente de la piel. Pero cuando hace frío y el ambiente es seco la pérdida de agua se acentúa. Paralelamente, para luchar contra el frío, los vasos sanguíneos se contraen provocando una disminución de la microcirculación. La cantidad de agua que lleva la sangre se ve por tanto reducida y la piel pierde poco a poco su hidratación inicial.

 

Por lo general, a una piel deshidratada le falta flexibilidad, elasticidad y luminosidad. Puede presentar sensación de inconfort y de tirantez (por ejemplo, después de una ducha o de una exposición al sol demasiado intensa). Pueden aparecer arruguillas de deshidratación sobre todo en el contorno de ojos. Incluso si estos síntomas son a menudo pasajeros, es indispensable hidratar bien la piel todos los días para evitar que pasen a ser permanentes.

     v. piel sensible, reactiva, alérgica

Piel sensible y reactiva

La piel sensible es una piel delicada, fina, frágil y a menudo reactiva. Frente a las agresiones exteriores, tiene tendencia a reaccionar de manera excesiva provocando rojeces, sensación de inconfort y de tirantez.

La sensibilidad cutánea afectaría a cerca del 60% de las mujeres y al 40% de los hombres, por lo que se trata de un fenómeno muy extendido. En función de la edad y del entorno la calidad de la piel puede cambiar. En efecto, una piel calificada como "normal" puede evolucionar con el tiempo y convertirse en una piel sensible primero y muy reactiva después, hasta llegar a ser, en ocasiones, verdaderamente intolerante. Este problema afecta a todos los tipos de piel: grasa, mixta, seca, muy seca o deshidratada.

Las causas: por lo general, la hipersensibilidad cutánea es resultado de una alteración de la función barrera de la piel. Cuando la capa superficial de la piel (capa córnea o stratum corneum) está dañada, pierde su impermeabilidad y penetran en la epidermis agentes potencialmente irritantes. Se produce una reacción inflamatoria y la piel se vuelve rápidamente roja y está debilitada.

En algunos casos, la sensibilidad extrema se debe a una alteración de las terminaciones nerviosas de la piel.

En otros casos, el origen de la hipersensibilidad es vascular, la piel presenta rojeces y pequeños vasos dilatados pueden hacerse visibles (cuperosis). Una piel sensible está a menudo marcada por rojeces difusas que son consecuencia de una desregulación de la microcirculación. Con el tiempo, estas rojeces pueden convertirse en permanentes (eritrosis) con o sin cuperosis. Se trata entonces de una rosácea cutánea, dermatosis vascular inflamatoria que afecta a la piel de la cara, muy a menudo asociada a fenómenos de hipersensibilidad/hiperreactividad cutánea.

Las tres categorías de sensibilidad son:

  • Piel considerada como muy sensible: afecta a cerca del 10% de las mujeres y al 6% de los hombres y sus causas son multifactoriales. La piel muy sensible reacciona a todas las formas de agresiones externas (del entorno y tópicas). También se ve muy afectada por las desregulaciones internas: estrés, cansancio, desequilibrio hormonal… Es una piel que puede ser radicalmente intolerante durante un período de crisis.
  • Piel sensible a los productos cosméticos: afecta a aproximadamente el 25% de las mujeres. La sensibilidad cutánea se activa por la aplicación de un producto cosmético que contiene un ingrediente mal tolerado. Atención, no se trata en ningún caso de una reacción alérgica.
  • Piel sensible al entorno: frío, calor, viento, contaminación, sol, agua, tabaco, son factores que agravan la sensibilidad de la piel. Este fenómeno afecta a entre un 15% y un 20% de las mujeres.


Aun cuando la sensibilidad cutánea puede afectar a todas las personas, hay terrenos denominados "de riesgo". Cuando la piel es clara, translúcida, fina, con tendencia a la sequedad y muy reactiva al sol, hay muchas posibilidades de que, además, sea una piel muy sensible.

Piel alérgica

La alergia cutánea, también denominada hipersensibilidad retardada de contacto, es una reacción de defensa de la piel frente a una sustancia no tolerada y ajena al organismo (alergeno o antígeno). Cada vez que la piel entra en contacto con dicha sustancia, reacciona y se producen manifestaciones cutáneas (eccema, erupción, etc.).

La alergia cutánea se desarrolla en 2 fases diferenciadas:

  • Fase de sensibilización a una sustancia.
    La piel está en contacto regularmente con el futuro alergeno. Poco a poco, la piel se sensibiliza sin que aparezca ninguna manifestación cutánea.
  • Detonante de la alergia.
    La piel desarrolla intolerancia a la sustancia sensibilizante. Cada vez que entra en contacto con el alergeno se activa una reacción inflamatoria con la mediación de las células inmunitarias lo que provoca la aparición de lesiones de eccema denominado "de contacto" más o menos extendidas y severas.


Para conocer mejor la reacción de nuestro organismo

Cuando se produce el primer contacto, el alergeno atraviesa la barrera cutánea y queda fijado en las células de Langerhans (células epidérmicas que forman parte del sistema inmunitario). Estas células transportan el alergeno hasta los ganglios linfáticos más cercanos, activando los Linfocitos T que memorizan su identidad. Una vez sensibilizada, todo contacto entre el alergeno y la piel provocará la aparición de lesiones cutáneas.

Por lo general, la alergia cutánea se manifiesta en forma de eccema.

  • La urticaria es una inflamación cutánea muy extendida. En efecto, parece que cerca del 25% de la población se ve afectada por este fenómeno al menos una vez en su vida. La urticaria provoca la aparición de placas rojas (eritema) y de hinchazón (edema) acompañados de comezón más o menos intenso. Puede ser aguda (unas horas) o crónica (varios meses). En este último caso, no suele tratarse de un alergia.
  • El eccema o la dermatitis atópica es una afección cutánea no contagiosa que genera cerca del 30% de las consultas a los dermatólogos. Esta enfermedad de la piel provoca rojeces, irritación, placas de pequeños granos, descamación y comezón.
     

 c. La piel del bebé

Al nacer, la piel del bebé está recubierta por una capa blanquecina protectora, el vernix caseoso, que desaparece rápidamente dejando una piel frágil cuyas características son diferentes de las de la piel del adulto.

Una gran permeabilidad de la epidermis

La piel del bebé es más sensible a las agresiones físicas, químicas y microbianas. La capa córnea es más fina que la de los adultos, por lo que la función barrera es más limitada y hay una menor resistencia a la penetración transepidérmica de las sustancias que entran en contacto con la piel, ya se trate de productos de higiene, productos irritantes, alergenos potenciales o agentes infecciosos.

En el bebé, la relación superficie cutánea/peso es muy elevada y, por tanto, debe tenerse mucho cuidado con la utilización de productos tópicos que cubren un porcentaje importante de superficie cutánea. En efecto, la absorción por la piel de determinados productos puede ser importante y provocar una sobredosis por paso a la sangre. Por ello, algunos productos que contienen urea o ácido salicílico están contraindicados en niños menores de 3 años.

Se recomienda por tanto la máxima prudencia: es mejor evitar detergentes demasiado agresivos, elegir tensioactivos suaves, encontrar alternativas a los conservantes clásicos, no utilizar aceites esenciales (que pueden contener agentes fotosensibilizantes o provocar convulsiones) ni alcohol.

Funciones cutáneas inmaduras

Las glándulas sebáceas segregan sebo antes del nacimiento y durante las primeras semanas de vida (lo que puede provocar un acné del bebé), pero luego su secreción disminuye hasta los 7-8 años, provocando un déficit de lípidos cutáneos. La piel del bebé, más seca, sujeta a deshidratación, está predispuesta a irritaciones, en particular en los pliegues.

La función sudorífica no se adquiere antes de los 2 o 3 años.

En definitiva, la película hidrolipídica es frágil y debe respetarse. En caso de piel atópica, la permeabilidad, en particular a los alergenos, aumenta.

Los melanocitos están presente pero son menos activos en el bebé. Como los mecanismos de producción de melanina están inmaduros, los niños son especialmente sensibles a las agresiones de los rayos UV, con efectos inmediatos (quemaduras de sol, eritema) y efectos a más largo plazo, como cánceres cutáneos eventuales. Las quemaduras de sol antes de los 15 años son un factor de riesgo reconocido para la aparición de un melanoma.

Productos adaptados totalmente inocuos

Los estudios toxicológicos de los productos destinados a los bebés son muy estrictos, teniéndose en cuenta en particular su tolerancia.

Para el aseo, el baño, es necesario evitar los jabones alcalinos delipidantes, optando por los syndets (sin jabones), los jabones sobreengrasantes que dejarán una película lipídica sobre la piel, las leches y colonias con pH fisiológico que contienen principios hidratantes, los champús con pH neutro para evitar que piquen los ojos.

Después del baño deben utilizarse cremas y leches hidratantes para restablecer la película hidrolipídica de las pieles secas o con tendencia atópica, y devolver a la piel flexibilidad y suavidad. Al restaurar la capa córnea, estos productos emolientes reducen la permeabilidad de la piel.

El cuidado de las nalgas y los eritemas glúteos requieren productos muy específicos.

 d. La piel del hombre

Los hombres, en particular entre los 25 y los 45 años, son un nuevo objetivo para la cosmética. Esperan productos adaptados a su piel, que funcionen, con resultados inmediatos y visibles. 

Cada vez más conscientes de su aspecto físico, los hombres han descubierto el placer de cuidarse, siendo conscientes a la vez de que su piel, diferente de la de las mujeres, tiene necesidades específicas.

Una película hidrolipídica más rica

La piel masculina presenta diferencias estructurales, fisiológicas y funcionales respecto a la de las mujeres. En efecto, es 10 veces más rica en testosterona (transformada en su metabolito activo, la dihidrotestosterona, por la 5 alfa reductasa), por lo que las glándulas sebáceas son más numerosas y la producción de sebo más elevada. Por lo general, la piel del hombre se considera mixta o grasa.

Este tipo de piel es más espesa, está más hidratada. También es ligeramente más oscura debido a un mayor índice de pigmentos y de caroteno, una densidad vascular más importante, y también porque los hombres se exponen más fácilmente al sol sin protección.

Envejecimiento más tardío

Debido a la cantidad de lípidos de superficie, a una mejor hidratación, a una mayor firmeza -gracias a la presencia de un índice de colágeno superior al de las mujeres- y a una secreción hormonal más duradera en el tiempo, la piel de los hombres envejece más tardíamente. Sin embargo presenta un problema debido al envejecimiento extrínseco y a comportamientos menos preventivos que las mujeres: exposición al sol, tabaco, alcohol, hábitos alimenticios diferentes. Si el envejecimiento tarda más en aparecer, al final será a menudo más marcado: arrugas más profundas, vasos aparentes, manchas y queratosis actínicas más visibles.

El afeitado: el problema masculino

El afeitado es una agresión diaria cuya única ventaja es la renovación celular. Pero elimina la película lipídica natural y crea microheridas que provocan la aparición de irritaciones, picor, sensación de tirantez, rojeces, que se acentúan si se utilizan lociones con alcohol.

Puede provocar una inflamación del folículo piloso, en ocasiones pelos encarnados, sobre todo en caso de barba abundante y densa.

La respuesta: productos que permiten preservar el pH fisiológico de la piel, reconstituir la película hidrolipídica, prevenir la inflamación del folículo piloso.

Expectativas precisas

Los hombres demandan productos que no requieran mucho tiempo y prefieren los productos multifuncionales. Prefieren los tubos y los frascos de bombeo a los botes de crema. No se sienten atraídos por los cosméticos que dejan una sensación grasa o un efecto de brillos, prefieren texturas ligeras, frescas, fluidas o en gel. Además de las espumas de afeitar, sedosas y firmes que protegen la piel y facilitan el deslizamiento de la cuchilla, demandan productos antiedad y antifatiga, en particular para el contorno de ojos, astringentes que limiten los efectos del sebo y disminuyan el diámetro de los poros.

3. El envejecimiento de la piel

RADICALES LIBRES: ENEMIGOS DE NUESTRA PIEL

Los radicales libres causan numerosos daños a las células cutáneas, provocando modificaciones clínicas características del envejecimiento. ¿Cómo se forman? ¿Cómo actúan? ¿Cómo combatirlos para proteger nuestra piel?

Los radicales libres, moléculas que han perdido un electrón, y por tanto inestables e hiperreactivas, alteran las moléculas biológicas.

Se forman de manera espontánea en presencia de oxígeno y de rayos UV. Los principales radicales libres -o especies reactivas de oxígeno (ROS)- son:

  • el radical superóxido, O2.- procedente del oxígeno que absorbemos para quemar los alimentos y utilizado por los glóbulos blancos para eliminar bacterias y virus;
  • el radical hidroxilo, OH.-, procedente de las moléculas de agua contenidas en nuestro cuerpo;
  • el peróxido de hidrógeno H2O2 (agua oxigenada) que, en presencia de hierro, genera el radical hidroxilo,
  • el oxígeno singlete, O2., forma activada del oxígeno, producido por los rayos UV.

En nuestro organismo, los ROS se forman permanentemente por las reacciones bioquímicas fisiológicas, principalmente por la mitocondria, la central energética de la célula. Pero también proceden, y en grandes cantidades, de factores externos, esencialmente de los rayos UV, el humo del tabaco, la contaminación, etc. Para controlar la formación de los ROS producidos in vivo (necesarios en pequeñas cantidades), la célula dispone de un sistema intrínseco de defensa y de reparación: antioxidantes celulares, enzimas, apoptosis (muerte programada de la célula), … Pero cuando se producen en cantidad excesiva y la célula "desbordada" no puede eliminarlos, atacan la membrana celular, el ADN, las proteínas.

Cuando se produce un desequilibrio entre oxidantes y antioxidantes, hablamos de estrés oxidativo.

Radicales libres y modificaciones moleculares y celulares

En la piel, los rayos UVA son absorbidos por los cromoforos que, excitados, proporcionan la energía necesaria para la formación de ROS.

La membrana celular, constituida en gran parte por fosfolípidos que contienen una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados cuyas dobles uniones le confieren su fluidez, es uno de sus objetivos predilectos. La peroxidación lipídica altera su fluidez y su capacidad para comunicarse con las demás células.

Cuando la membrana está alterada, los ROS pueden atacar el núcleo y por tanto el ADN de la célula. Inducen entonces mutaciones o errores de replicación del ADN y una disminución de sus capacidades de reparación, modificaciones que pueden llegar hasta la aparición de cánceres.

En la dermis, los ROS actúan sobre la elastina, el colágeno. Las fibras de colágeno son menos numerosas, fragmentadas y desorganizadas.

Las defensas intrínsecas del organismo contre el estrés oxidante

Se trata de sustancias presentes en pequeñas cantidades en el interior de la célula:

  • enzimas como la SOD (Superóxido dismutasa), las catalasas, la glutatión peroxidasa,
  • antioxidantes liposolubles: vitamina E, carotenoides que impiden la degradación de los lípidos de la membrana celular,
  • antioxidantes hidrosolubles: vitamina C, estrógenos, ácido úrico, etc.


El envejecimiento depende del desequilibrio entre la producción de ROS, las defensas del organismo, los sistemas celulares encargados de eliminar o de reparar los compuestos celulares dañados.

Signos clínicos de la acción de los radicales libres

La acción prolongada de los ROS provoca arrugas y arruguillas, sequedad, piel más espesa, menos elástica (hasta la elastosis solar) y menos firme. Puede también provocar una fotosensibilización, con la aparición de pequeños vasos. Dar a la tez un aspecto apagado y causar todos los inconvenientes provocados por una exposición a los rayos UV: pigmentación irregular, lentigos actínicos, queratosis e incluso cánceres cutáneos.

Cómo defenderse de los ROS

El aporte de anti-radicales por vía tópica asociado a la protección solar puede actuar sobre todos los daños causados por los ROS y por tanto frenar el envejecimiento.

4. Los problemas de la piel

 a. Manchas y zonas hiperpigmentadas

Las manchas y las zonas hiperpigmentadas son alteraciones pigmentarias que aparecen en las zonas más expuestas al sol: la cara, las manos, el escote… Las manchas oscuras están asociadas a una producción excesiva de melanina, pigmento responsable de la coloración de la piel, bajo la acción de los rayos ultravioletas.

Activos puros recomendados: A70 Andrografólido, A71 Glabridina, A72 Arbutina

 b. Granos y otras imperfecciones

El comedón abierto, comúnmente llamado punto negro, es una manifestación cutánea que se da sobre todo en pieles mixtas a grasas. Es resultado de la obstrucción del canal sebáceo (o folículo pilosebáceo) por la capa córnea. El canal sebáceo es el conducto que parte de la dermis, para llegar a la superficie de la piel (poro) atravesando la epidermis. Aloja el pelo y está anexado a la glándula sebácea que segrega sebo.  

Cuando ese canal está obstruido, el sebo se acumula en el conducto y se forma el punto negro. El color del comedón procede de la oxidación de los lípidos presentes en el sebo al contacto con la atmósfera. Aparecen muy a menudo en la nariz y en la barbilla. En ocasiones, el comedón está cerrado; es decir, el sebo no está en contacto con la atmósfera y, por tanto, se mantiene blanco. En este caso, no hay un punto negro sino un microquiste, pequeña bola blanca-beige visible por transparencia.

No obstante, la aparición de los puntos negros puede limitarse utilizando productos adaptados.

Activo puro recomendado: A21 Ácido Salicílico 70

El grano es resultado de un comedón (punto negro) sobreinfectado por bacterias naturalmente presentes en la superficie de la piel (Propionibacterium acnes) y en el folículo pilosebáceo. Esta infección activa una reacción inflamatoria que provoca granos rojos, pústulas y otras pápulas. Cuando hay un grano, nunca hay que intentar reventarlo ya que no desaparecerá más rápido. Por el contrario, existe el riesgo de que la infección se extienda.

Por lo general, los granos aparecen en los lugares donde la secreción de sebo es más importante. Es decir, en la zona T de la cara (frente, nariz, barbilla), de la espalda o del escote.

No obstante, la aparición de los granos puede limitarse utilizando productos adaptados.

 Activo puro recomendado: A22 Ácido Salicílico 300

 c. Tez apagada

La falta de luminosidad de la tez puede corresponder a la tez cerosa característica de las pieles grasas asociadas a poros dilatados o ser una de las consecuencias del envejecimiento cutáneo debido a:

  • el espesamiento de la capa córnea por acumulación de células muertas que disminuye la transparencia de la epidermis
  • el adelgazamiento de la epidermis
  • la desaceleración de la actividad y de la renovación de los queratinocitos
  • una densidad melanocitaria incrementada e irregular.

La tez apagada también puede ser consecuencia de agresiones externas como el humo del tabaco, la contaminación o el estrés (vínculo entre la piel y su entorno).

Activo puro recomendado: A60 Ácido Cítrico - AHA

 d. Ojeras y bolsas

La zona del contorno de ojos es la más frágil de la cara, la piel es 5 veces más fina en esa zona. Esta zona es especialmente delicada y frágil.

En caso de cansancio, aparecen ojeras, principalmente asociadas a una alteración de la pigmentación de la piel y a capilares debilitados. En efecto, una disminución de la microcirculación sanguínea provoca capilares sanguíneos más oscuros, más marcados y más visibles. Como las paredes vasculares son menos elásticas y menos estancas, la sangre pasa de los capilares hacia el medio intersticial. La hemoglobina se acumula entonces en la parte infraorbital y se degrada por oxidación en biliverdina, bilirrubina o hierro, lo que provoca la coloración característica de las ojeras.

Las bolsas bajo los ojos, por su parte, están provocadas por desajustes de los flujos de agua. Con la edad, los 15.000 pestañeos al día terminan por debilitar las fibras de sostén del contorno de ojos y la piel se descuelga. Así, los vasos sanguíneos y linfáticos, que nutren las células de esta zona, funcionan al ralentí. Los intercambios entre las células son deficientes, lo que induce una retención de agua, los párpados se hinchan formando bolsas.

 Activos puros recomendados: A08 Apigenina, A09 Ruscogenina

 e. CelulitisAdipocito

La celulitis, también denominada piel de naranja, se caracteriza por un aumento y un cambio de estructura del tejido adiposo (reserva lipídica) en la hipodermis (capa más profunda de la piel).

El tejido adiposo está constituido por células denominadas adipocitos. Estas singulares células, verdaderas reservas de energía, tienen la capacidad de almacenar las grasas aportadas por la alimentación en forma de triglicéridos. Cuanto más se cargan de lípidos los adipocitos, más engordan, comprimiendo los vasos sanguíneos y linfáticos. El drenaje del agua y de las toxinas es entonces más difícil y pueden aparecer pequeños cúmulos de grasa. El aspecto de la piel en la superficie cambia y se hace irregular por lo que se denomina "piel de naranja".

Existen 3 grandes tipos de celulitis:

  • La celulitis adiposa causada por una falta de ejercicio físico acentuada por un exceso de grasa aportada por la alimentación. A menudo está en correlación con una sobrecarga ponderal y no es dolorosa al tacto.
  • La celulitis acuosa está causada por problemas de circulación sanguínea (retención de agua, insuficiencia venosa…).
  • La celulitis fibrosa es profunda y por lo general dolorosa al tacto. Está inducida por el endurecimiento de las fibras de colágeno.


Los hombres y las mujeres no son iguales por lo que respecta a la celulitis. Algunos estudios han puesto de manifiesto que casi nueve de cada diez mujeres padecen este problema en algún momento de su vida. Lo que sólo le ocurre a un hombre de cada cincuenta. Esta observación no es sorprendente, ya que las mujeres están predispuestas a almacenar energía en forma de grasa con vistas a un posible embarazo (un promedio del 22% de masa adiposa en las mujeres frente a un 12% en los hombres).

En las mujeres, las partes del cuerpo más afectadas por la celulitis son las caderas, los muslos, los glúteos y el vientre. En el caso de los hombres, la celulitis aparece por lo general en el vientre y en los brazos.

Las causas de la celulitis tienen múltiples orígenes:

  • genético: algunas personas son naturalmente más propensas que otras.
  • alimentario: regímenes ricos en lípidos y/o en sal...
  • circulatorio: insuficiencia venosa, varices y edemas favorecen la retención de agua y, por tanto, la aparición de la celulitis.
  • malos hábitos de vida: falta de ejercicio físico, tabaquismo, estrés…
  • hormonal: toma de anticonceptivos, menopausia…
  • medicamentosa: la toma de corticosteroides y/o antihistamínicos también desempeña un papel en el aspecto de piel de naranja.

El masaje (siendo probablemente el más conocido el "palper-rouler") está reconocido como el mejor aliado en la lucha contra la celulitis. Asociado a un activo eficaz como la cafeína, el masaje favorece la eliminación de las grasas estimulando al mismo tiempo la circulación sanguínea.

Activo puro recomendado: A90 Cafeína

5.Enfermedades de la piel

 a. La atopía y la dermatitis atópica

La atopía es la predisposición genética para desarrollar alergias. Los atópicos tienen la capacidad de presentar reacciones inflamatorias ante numerosos constituyentes de su entorno cutáneo, aéreo o digestivo. Estas alergias pueden manifestarse como asma, fiebre del heno, conjuntivitis alérgica o dermatitis atópica, también denominada eccema atópico o eccema constitucional. Se habla de terreno atópico. Estas diferentes manifestaciones pueden estar asociadas entre sí o presentarse de manera aislada. La dermatitis atópica es con frecuencia la primera enfermedad a destacar en este terreno. En la mayoría de los casos, estas manifestaciones desaparecen de manera espontánea en la infancia, pero pueden volver a aparecer en la adolescencia o en la edad adulta de forma diferente.

En Europa, la dermatitis atópica afecta a entre un 10% y un 20% de los niños menores de 10 años, con un pico de frecuencia entre los 3 y los 5 años. La piel de los atópicos es seca, rugosa, apagada y presenta, en algunos lugares, zonas rojas y fisuradas, las placas de eccema propiamente dichas. Esta sequedad cutánea se debe a una anomalía de la capa córnea que presenta carencia de lípidos, de tal forma que ya no asegura igual de bien su función barrera y deja que determinados agentes externos (polvo, ácaros, pólenes, algunos productos cosméticos…) penetren demasiado. Los brotes de dermatitis atópica deben tratarse aplicando dermocorticoides en cantidad suficiente durante aproximadamente una semana. Cuando no hay brotes, deben realizarse aplicaciones al menos diarias de cremas emolientes (cremas hidratantes y nutritivas ricas en lípidos). Los cuidados de higiene deben ser suaves, con productos sin jabón para no secar demasiado la piel. El baño debe ser templado y no prolongarse más de 5 a 10 minutos.

 

 b. El eccema

Al margen de la dermatitis atópica, existen otras formas de eccemas: eccema de contacto, eccema numular…

Las lesiones típicas del eccema son placas rojas a menudo mal delimitadas, con contornos difusos. En fase aguda, pueden aparecer vesículas (pequeñas ampollas de agua), pero se secan bastante rápido y se convierten en pequeñas costras secas. En fase tardía, las lesiones de eccema pueden ser únicamente visibles en forma de zonas donde la piel parece más espesa, grisácea y rugosa. Se habla entonces de lesiones liquenificadas. Las placas de eccema provocan comezón.

En caso de brote agudo de eccema en un sujeto sin antecedentes, hay que remitirse a un eccema de contacto y buscar en el interrogatorio un producto que pueda ser el responsable (lejía, tinte capilar, producto cosmético, objeto con níquel…). Los eccemas de contacto se tratan mediante la supresión del alergeno y la aplicación de dermocorticoides.

 

c. El acné

El acné es una dermatosis frecuente (afección cutánea) que se caracteriza por la aparición de diferentes tipos de granos. Se manifiesta la mayoría de las veces en la adolescencia cuando hay un desequilibrio de las secreciones hormonales. El acné se desarrolla en las zonas ricas en glándulas sebáceas: la cara, el escote o la espalda.

Pueden aparecer sobre todo comedones, puntos negros y microquistes: se habla entonces de acné principalmente retencional.

Por el contrario, pueden aparecer sobre todo lesiones inflamatorias: nódulos, pápulo-pústulas. Se trata de los clásicos "granos grandes" de acné. Se habla entonces de acné pápulo-pustuloso o inflamatorio.

Claro está, la asociación de los 2 tipos de lesiones es posible, e incluso frecuente, y se habla entonces de acné mixto.

Los granos y otros comedones son por lo general consecuencia de 3 factores determinantes:

  • Secreción excesiva de sebo en el canal pilosebáceo Este aumento de producción de sebo depende de las hormonas masculinas en el hombre y en la mujer.

  • Obstrucción del canal pilosebáceo por la capa córnea que provoca la formación de lesiones retencionales: comedones abiertos (puntos negros) y comedones cerrados (microquistes).
  • Desarrollo de bacterias (Propionibacterium acnes) en el canal pilosebáceo que provoca lesiones inflamatorias: pápulas (granos rojos), pústulas (granos blancos), nódulos.

 

d. La psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, no contagiosa, que, en Francia, afecta a más de 3 millones de personas. Las causas de la psoriasis todavía no están totalmente determinadas, pero se ha revelado una predisposición genética. Entre un 30% y un 40% de las personas que padecen psoriasis tienen un familiar (en el sentido amplio) psoriásico. Algunos factores (alcohol, estrés, algunos medicamentos…) favorecen la activación de la psoriasis o los brotes cuando la enfermedad ya se ha declarado. El principal mecanismo de formación de las placas de psoriasis es una renovación demasiado rápida de la epidermis, en menos de una semana en lugar de las tres semanas habituales. Los queratinocitos se acumulan provocando un aumento del espesor de la epidermis y la formación de descamación. También se produce una inflamación, responsable del color rojo de las placas. La psoriasis se presenta en forma de placas rojas con contornos nítidos, más o menos en relieve y recubiertas escamas blanquecinas adherentes más o menos espesas. Las lesiones aparecen sobre todo en determinadas zonas denominadas "bastiones": cuero cabelludo, codos, rodillas, región lumbar, ombligo. Las mucosas, en particular las genitales, y las uñas pueden verse afectadas. En la mitad de los casos aproximadamente, las placas producen comezón. La psoriasis puede afectar a las articulaciones, hablándose entonces de reumatismo psoriásico. En función de la extensión de las lesiones y de la presencia o no de una afección articular asociada, el tratamiento de la psoriasis puede requerir medicamentos de aplicación local (dermocorticoides, derivados de la vitamina D), fototerapia (cabina de rayos UV) o tratamientos por vía sistémica (comprimidos o inyecciones).

 

e. La urticaria

La urticaria es una inflamación cutánea muy extendida. En efecto, parece que cerca del 25% de la población mundial se ve afectada por este fenómeno al menos una vez en su vida. La urticaria se caracteriza por la aparición de placas rojas (eritema) y de hinchazón (edema) acompañados de comezón más o menos intenso. Puede ser aguda o crónica (varios meses). En los casos de urticarias crónicas, rara vez se encuentra una causa alérgica. Aparte de las picaduras de ortiga y de algunos casos raros, no existe urticaria de contacto. Por lo tanto, no resulta útil buscar un factor local (aplicación de crema u otros factores) que haya desencadenado los síntomas. Se trata de una hipersensibilidad inmediata que aparece en los minutos o en las horas siguientes a la penetración del alergeno en el organismo por vía digestiva (alimentos, medicamentos), respiratoria o intravenosa (medicamentos, productos de contraste yodados…). En presencia del alergeno, los mastocitos, que son células presentes en la piel, liberan histamina y otros mediadores de la inflamación. Estos mediadores vuelven porosos los vasos de la dermis, lo que provoca la salida hacia la dermis de líquido contenido en los capilares, provocando un edema dérmico que es el origen de las placas rojas y pruriginosas. Por lo general, estas anomalías desaparecen en unas horas y la piel recupera totalmente su aspecto normal. Como con la urticaria la epidermis permanece totalmente normal, no hay ningún cuidado cosmético particular que recomendar para esta afección. El tratamiento requiere medicamentos antihistamínicos.

 

f. La rosácea

La rosácea es una afección cutánea (dermatosis) crónica localizada principalmente en la cara. Es benigna, no es contagiosa pero puede ser muy visible y conlleva incomodidad psicosocial. Evoluciona con el tiempo por brotes. El inicio de la enfermedad se sitúa por lo general entre los 25 y los 30 años, con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres. Pueden observarse diferentes manifestaciones cutáneas sin que se produzca necesariamente una evolución cronológica de una forma a otra. Pueden darse enrojecimientos (flushes), arrebatos vasomotores paroxísticos (rojeces transitorias de la cara) que se desencadenan tras una diferencia importante de temperatura de frío a caliente, en una habitación sobrecalentada, tras la ingestión de alcohol o de un plato picante. Las rojeces pueden hacerse posteriormente permanentes, en particular en las mejillas, la barbilla y la frente (forma eritematosa) con o sin vasos dilatados visibles (forma telangiectásica o cuperósica). Se puede observar en ocasiones, en particular durante los brotes, pequeños granos rojos con una cabeza blanca (forma pápulo-pustulosa). La rosácea tiene tendencia a agravarse si no se trata; el tratamiento es muy específico y debe ser controlado por el dermatólogo. El tratamiento es a base de cremas o comprimidos. Al margen del tratamiento medicamentoso, los cuidados cosméticos deben estar adaptados, ya que la piel con rosácea es muy sensible y muy reactiva. Hay que evitar frotar la piel y lavarla bajo el agua caliente de la ducha. Deben utilizarse limpiadores suaves que no requieran aclarado, sin alcohol y sin jabón, así como una crema hidratante adaptada. Deben evitarse al máximo los factores que favorecen su aparición: consumo de alcohol, de pimiento, exposición al calor, al sol, utilización de cosméticos irritantes…Atención, las cremas a base de cortisona deben suprimirse ya que, si bien al principio pueden mejorar los síntomas de una rosácea, de hecho lo que hacen es agravarla.

 

6. Piel y medio ambiente

a. Piel y contaminación

La contaminación del aire o contaminación atmosférica tiene un efecto directo en la salud y muy particularmente en los pulmones. También es muy nociva para la piel y parece que genera envejecimiento cutáneo, deshidratación de la piel, desarrollo del acné, degradación del material celular…

Los diferentes agentes contaminantes responsables de las agresiones en la piel:

  • El ozono y el óxido de nitrógeno provocan inflamaciones: la piel está irritada y reactiva.
  • El monóxido de carbono es responsable de la hipoxia tisular (carencia de aporte de oxígeno a los tejidos): el metabolismo de la piel se ralentiza (tez apagada, envejecimiento prematuro, sequedad...).
  • El dióxido de azufre provoca alteraciones de la película hidrolipídica: la piel está irritada y sensible.
  • Las partículas en suspensión pueden provocar irritaciones y alergias.

Las consecuencias sobre la piel son múltiples: se deshidrata, se ensucia, se vuelve irritable y la tez está apagada. Pero cada piel es única y no reaccionará de la misma forma a los agentes contaminantes, a la absorción cutánea en función de su capacidad de absorción y a las condiciones externas (temperatura, índice de humedad).

Los contaminantes atmosféricos generan también radicales libres responsables en parte del envejecimiento cutáneo. Algunos estudios científicos también han puesto de manifiesto los efectos negativos de la contaminación en el índice de hidratación y en la descamación excesiva. La piel puede perder flexibilidad y luminosidad.

Cuidados Biomiméticos recomendados: B37 Tratamiento iluminador de la tez, B38 Tratamiento ultra-hidratante o B39 Tratamiento regenerador redensificante (si la piel ya presenta arrugas).

 b. Piel y sol

El soles un elemento indispensable para nuestro organismo y para la salud de la piel. Tiene efectos beneficiosos para la piel: activa la síntesis de vitamina D (indispensable para la densidad ósea) y la síntesis de melanina (pigmento responsable de la coloración de la piel) y la reducción de determinadas dermatosis.

Pero, en caso de exposición prolongada o de sol extremo o cuando la insolación es muy fuerte, puede también ser un peligro para nuestro organismo debido a sus rayos ultravioletas (UV) que penetran en la piel. En particular es responsable de:

  • quemaduras de sol, irritaciones y comezón
  • envejecimiento cutáneo al provocar un desajuste de la pigmentación y la aparición de arrugas
  • en algunos casos extremos de melanomas (cánceres de piel desarrollados a expensas de los melanocitos) o de carcinomas cutáneos.

Los daños provocados por el sol dependen de la naturaleza de la piel, de la duración y del lugar de exposición. La radiación solar que llega a la superficie de la tierra está compuesta por dos tipos de rayos ultravioletas, los rayos UVA que penetran en profundidad en la piel y que alteran la regeneración celular y las fibras de colágeno; y los rayos UVB, que penetran en la epidermis hasta la membrana basal, principalmente responsables de las quemaduras de sol, de las manchas y, con el tiempo, de los melanomas.

En la piel, los rayos UV son responsables del envejecimiento cutáneo, en particular los rayos UVA, que inducen la formación de radicales libres y que degradan las fibras de colágeno y de elastina. Provocan también mutaciones del ADN de las células cutáneas que pueden entonces transformarse en células cancerosas: melanoma en el caso de una célula pigmentaria o carcinoma en el caso de una célula epidérmica.

El envejecimiento de la piel se debe en parte a los efectos nocivos de los radicales libres generados en la piel por los rayos ultravioletas. Para proteger la piel del envejecimiento prematuro, es recomendable prepararla a la exposición solar y después protegerla durante todo el tiempo de exposición.

Activos puros recomendados: A80 Ectoína, A83 Tirosina

Cuidados Biomiméticos recomendados: B22 Emulsión ligera hidratante SPF 10 o B24 crema fundente hidratante SPF 10 (en caso de exposición solar: aplicar un producto solar con un índice de protección más elevado: SPF 30 a 50)

 c. Piel y clima frío

En período de clima frío, la piel desempeña un papel esencial debido a su función barrera y su función termorreguladora. No obstante, con el frío, la piel sufre múltiples agresiones que inducen sequedad y rojeces. La piel está entonces seca, más estropeada y más sensible. El frío actúa así de dos formas sobre la piel:

  • ralentiza la circulación sanguínea en la piel
  • disminuye su película hidrolipídica protectora

¿Cuáles son las consecuencias para la piel?

La piel queda seca y rugosa, con fenómenos de agrietamiento y de irritación. La piel se deshidrata, sobre todo en la cara, los labios y las extremidades. Este fenómeno es más pronunciado en personas que padecen eccema o psoriasis, en mujeres con menopausia y en los bebés. La causa de esta sequedad se debe a que el frío favorece la acumulación de células secas inhibiendo la degradación de células muertas.

En ocasiones, en caso de muy mala circulación sanguínea, pueden aparecer sabañones, congelación o, lo que es más grave, necrosis cutáneas.

Para tratar esta sequedad cutánea, es necesario hidratar y nutrir la piel y utilizar cuidados reparadores para las zonas más afectadas.

Activos puros recomendados: A30 Vitamina PP, A32 D-Pantenol, A33 Urea

Cuidados Biomiméticos recomendados: B25 Crema sedosa y nutritiva, B26 Bálsamo ultra-rico nutritivoB38 Tratamiento ultra-hidratante, B43 Bálsamo labial, B62 Cuidado reparador manos, B63 Cuidado reparador pies

7. Piel y modo de vida

 a. Fumo

Nocivo para la salud, el tabaco también es nocivo para la piel. El consumo de tabaco provoca:

  • envejecimiento prematuro de la piel: rasgos y arrugas más pronunciados
  • color amarillento en los dedos
  • la piel presenta un aspecto atrófico y grisáceo
  • la piel es más fina y a menudo más sensible

El tabaco también desempeña un papel en el desarrollo de dermatosis crónicas: psoriasis, eccemas, úlceras crónicas… y ralentiza la cicatrización de las heridas. Por último, el tabaco tiene efectos nefastos en el pelo, las uñas (pigmentación), la mucosa bucal (lesiones) y los dientes (pigmentación oscura de las encías).

Tabaco y envejecimiento

Las alteraciones inducidas por el tabaco son más importantes en la dermis:

  • alteración de las fibras de elastina y de colágeno
  • aumento del índice de radicales libres en la piel. lo que provoca una destrucción de las estructuras celulares
  • degradación de la oxigenación y de la vascularización de la piel

Consecuencias visibles: las líneas de expresión se hacen más profundas y aparecen arruguillas en torno a la boca y en las mejillas. La piel es más fina, la tez más apagada.

Les recomendamos, por supuesto, reducir al máximo el consumo de tabaco, puede también utilizar todos los días:

Activo puro recomendado: A62 Ácido Elágico

Cuidados Biomiméticos recomendados: B37 Tratamiento iluminador de la tez, B38 Tratamiento ultra-hidratante o B39 Tratamiento regenerador redensificante (si la piel ya presenta arrugas)

 b. Estoy haciendo un régimen

El aspecto de la piel, su textura y su funcionamiento están estrechamente vinculados a su estado nutricional. En efecto, la alimentación desempeña un papel preponderante para la piel proporcionándole aportes necesarios en oligoelementos, ácidos grasos, vitaminas… Una mala alimentación o un cambio alimentario pueden así modificar la tez, secar la piel, acelerar su envejecimiento o favorecer la celulitis y el acné.

El consumo de ácidos grasos, por ejemplo, es indispensable para nuestra piel ya que permiten mantener:

  • la cohesión de la capa córnea
  • la elasticidad y la flexibilidad de la piel para que el índice de hidratación sea óptimo

Algunos estudios concluyen que la alimentación desempeña un papel clave para limitar el envejecimiento cutáneo.

Las personas con un régimen alimenticio a base de verduras y frutas y que moderan el consumo de carnes rojas y de azúcares rápidos parecen presentar un envejecimiento menos acusado. Además, el consumo de alimentos antioxidantes (polifenoles en las frutas, por ejemplo) o de alimentos que desempeñan un papel de "filtro solar" (como los carotenos de la zanahoria, del melón o de las judías) aportaría una fotoprotección interna, frenando así el fotoenvejecimiento celular.

Por último, una mala alimentación sería responsable, en parte, de la formación de algunas celulitis. La celulitis consiste en una acumulación de grasas en las células adiposas, asociada a una retención de líquidos en los tejidos que provoca una deformación de las fibras de colágeno.

Sugerencias para la piel debilitada por una alimentación desequilibrada:

Activos puros recomendados: A90 Cafeína, A30 Vitamina PPA01 Q10

Cuidados Biomiméticos recomendados: B37 Tratamiento iluminador de la tez, B38 Tratamiento ultra-hidratante

 c. Estoy estresado/a-cansado/a

La piel y el sistema nervioso central proceden del mismo tejido celular, la ectodermis, una de las tres capas primitivas que forman el embrión. No es por tanto sorprendente que la piel esté estrechamente vinculada al sistema nervioso. Angustia, estrés, contrariedades o cansancio tienen por tanto repercusiones en la piel.

La piel, al igual que el conjunto del organismo, reacciona con intensidad ante el estrés: aparecen reacciones inflamatorias (eccema, rojeces…) y la tez sufre alteraciones. Las células de la piel son especialmente sensibles al estrés ya que la mayoría de ellas poseen receptores que responden a las hormonas denominadas "del estrés". Estas hormonas, que se liberan entonces, provocan una vasoconstricción: el tejido cutáneo está peor nutrido, la cara cambia de color y está más pálida. Después aparecen otros signos: el vello se levanta y las glándulas sudoríparas empiezan a producir sudor, en particular en la frente, las palmas de las manos y las axilas.

El cansancio también actúa sobre el aspecto de la piel: aparecen ojeras y rojeces, la piel está más rugosa y pierde luminosidad y frescor.

Sugerencias para la piel estresada y cansada:

Activo puro recomendado: A63 Magnesio

Cuidado Biomimético recomendado: B37 Tratamiento iluminador de la tez

 d. Tomo medicamentos

Algunos medicamentos pueden provocar efectos secundarios o alergias que tienen repercusiones en el organismo, como ocurre con la píldora anticonceptiva o determinados tratamientos para el acné severo. En la piel, puede traducirse, por ejemplo, en:

  • hipersensibilidad cutánea: rojeces, irritación, comezón o picor
  • sequedad cutánea: sensación de tirantez, descamación o granitos rojos

En estos casos, es necesario hidratar bien la piel, calmarla y nutrirla con tratamientos adaptados:

Activos puros recomendados: A30 Vitamina PP, A32 D-Pantenol, A33 Urea, A40 Avena, A41 Bisabolol, A43 Enoxolona 280A46 Enoxolona 930

Cuidados Biomiméticos recomendados: B26 Bálsamo ultra-rico nutritivo, B53 Bálsamo ultra-rico nutritivo cuerpo

 

Estos efectos en el organismo también pueden traducirse por una aumento de la producción de sebo: acné, granos o puntos negros. En este caso, se recomienda los siguientes tratamientos

Activos puros recomendados: A20 Gluconato de ZincA21 Ácido Salicílico 70, A22 Ácido Salicílico 300

A menudo no se conocen bien los mecanismos que entran en juego, pero es importante comprender la diferencia entre efectos secundarios y alergias. Los efectos secundarios son bastante corrientes, no dependen del sistema inmunitario y están asociados al propio medicamento. Algunos son constantes y están asociados al mecanismo de acción del medicamento; otros solo aparecen en algunos sujetos. Las alergias medicamentosas, por su parte, son mucho menos frecuentes. Dependen de la respuesta inmunitaria del organismo y no de la dosificación del medicamento. Por lo tanto, sentir un efecto secundario no significa que seamos alérgicos al medicamento.