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Cuidados para el bebé

Al nacer, la piel del bebé está recubierta por una capa blanquecina protectora, el vernix caseoso, que desaparece rápidamente dejando una piel frágil cuyas características son diferentes de las de la piel del adulto.

Cuidados que respetan la epidermis permeable del bebé

La piel del bebé es más sensible a las agresiones físicas, químicas y microbianas. La capa córnea es más fina que la de los adultos, por lo que la función barrera es más limitada y hay una menor resistencia a la penetración transepidérmica de las sustancias que entran en contacto con la piel, ya se trate de productos de higiene, productos irritantes, alergenos potenciales o agentes infecciosos.

En el bebé, la relación superficie cutánea/peso es muy elevada y, por tanto, debe tenerse mucho cuidado con la utilización de productos tópicos que cubren un porcentaje importante de superficie cutánea. En efecto, la absorción por la piel de determinados productos puede ser importante y provocar una sobredosis por paso a la sangre. Por ello, algunos productos que contienen urea o ácido salicílico están contraindicados en niños menores de 3 años.

Se recomienda por tanto la máxima prudencia: es mejor evitar detergentes demasiado agresivos, elegir tensioactivos suaves, encontrar alternativas a los conservantes clásicos, no utilizar aceites esenciales (que pueden contener agentes fotosensibilizantes o provocar convulsiones) ni alcohol.

Cuidados del bebé para funciones cutáneas inmaduras

Las glándulas sebáceas del bebé segregan sebo antes del nacimiento y durante las primeras semanas de vida (lo que puede provocar un acné del bebé), pero luego su secreción disminuye hasta los 7-8 años, provocando un déficit de lípidos cutáneos. La piel del bebé, más seca, sujeta a deshidratación, está predispuesta a irritaciones, en particular en los pliegues.

La función sudorífica no se adquiere antes de los 2 o 3 años. En definitiva, la película hidrolipídica es frágil y debe respetarse. En caso de piel atópica, la permeabilidad, en particular a los alergenos, aumenta.

Los melanocitos están presentes pero son menos activos en el bebé. Como los mecanismos de producción de melanina no están maduros, los niños son especialmente sensibles a la agresión de los UV con efectos inmediatos (quemaduras de sol, eritemas) y efectos a más largo plazo, como posibles cánceres cutáneos. Las quemaduras de sol antes de los 15 años son un factor de riesgo reconocido para la aparición de un melanoma.

Cuidados adaptados a una inocuidad perfecta para el bebé

Los estudios toxicológicos de los productos destinados a los bebés son muy estrictos, teniéndose en cuenta en particular su tolerancia. Para el aseo, el baño, es necesario evitar los jabones alcalinos delipidantes, optando por los syndets (sin jabones), los jabones sobreengrasantes que dejarán una película lipídica sobre la piel, las leches y colonias con pH fisiológico que contienen principios hidratantes, los champús con pH neutro para evitar que piquen los ojos. Después del baño deben utilizarse cremas y leches hidratantes para restablecer la película hidrolipídica de las pieles secas o con tendencia atópica, y devolver a la piel flexibilidad y suavidad. Al restaurar la capa córnea, estos productos emolientes reducen la permeabilidad de la piel. El cuidado de las nalgas y los eritemas glúteos requieren productos muy específicos.