XCerrar

Al navegar por nuestro sitio web, usted acepta la utilización de cookies para ofrecerle servicios y proponerle ofertas adaptadas a sus intereses.

Más información y configuración de cookies

Cuidado de la piel grasa

La piel grasa se caracteriza por una producción excesiva de sebo, sustancia grasa protectora producida por las glándulas sebáceas. Las consecuencias de esta hipersecreción son visibles: piel brillante o reluciente, poros dilatados, presencia de comedones abiertos (puntos negros) o cerrados (microquistes).

Piel grasa: cuidar el exceso de sebo

El sebo sube por el canal pilosebáceo, y después es evacuado por los poros de la epidermis para formar una película hidrolipídica protectora en la superficie de la piel. No obstante, bajo la influencia de diferentes factores, las glándulas sebáceas pueden producir demasiado sebo.

La piel grasa presenta un aspecto brillante y reluciente más acentuado en la zona T (frente, nariz, barbilla). Los poros están dilatados, provocando una textura de piel irregular. El sebo, en cantidad demasiado importante, puede obstruir los poros de la piel. La piel grasa se convierte entonces en un terreno arriesgado para los problemas de acné (presencia de puntos negros, comedones, granos, etc.).

Es algo muy corriente en la pubertad, debido a un importante cambio hormonal: un derivado de la testosterona se fija en las glándulas sebáceas aumentando de manera importante la producción de sebo. Sin embargo, el fenómeno de “piel grasa” no es exclusivo de los adolescentes, puede persistir en la edad adulta. Hoy en día, casi el 54 % de las mujeres padecen ocasionalmente este problema.

Las causas de una piel grasa pueden ser por tanto variadas:

  • Factor hormonal: adolescencia, píldora anticonceptiva mal dosificada, embarazo...
  • Herencia
  • Condiciones climáticas: el calor asociado a la humedad hace más fluido el sebo que se libera en la superficie de la epidermis, intensificando el fenómeno de los brillos.
  • Estrés: modifica el equilibrio hormonal y estimula la secreción de sebo.
  • Tabaco y contaminación: las sustancias tóxicas provocan un aumento del volumen de las glándulas sebáceas. Los poros están dilatados, la producción de sebo aumenta.

 

De la piel grasa a la piel mixta

La piel mixta es una piel que tiene la particularidad de ser a la vez normal o seca en las mejillas y grasa en la zona “T” (frente, nariz y barbilla).

El cuidado de una piel mixta es delicado. En efecto, como las necesidades en la zona T son diferentes de las del resto de la cara, es importante elegir productos limpiadores e hidratantes apropiados: ni demasiado agresivos ni demasiado ricos; y cuidados hidratantes que no sean demasiado nutritivos e imperativamente no comedogénicos, como el Tratamiento matificante equilibrante.