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Los corneocitos

Durante su trayectoria hacia las capas superficiales de la epidermis, las células, denominadas queratinocitos, se cargan poco a poco de queratina para convertirse en corneocitos que forman el stratum corneum. La diferenciación termina con una descamación para dejar sitio a nuevas células. Este proceso notable es la base de la renovación constante de la epidermis, cuyos ciclos son de 4 semanas aproximadamente.

Los corneocitos aseguran la impermeabilidad de la piel

Los corneocitos son células que están llenas de queratina, insoluble en agua, lo que hace que la epidermis sea hidrófoba, “impermeable al agua”. La epidermis también está recubierta por una película hidrolipídica (constituida por urea y sebo) ligeramente ácida que protege a la piel de una proliferación bacteriana y mantiene el equilibrio de la flora cutánea.

Esta organización (queratina + película hidrolipídica, entre otros elementos) asegura la función barrera de la piel. Permite limitar la pérdida de agua de la dermis por difusión hacia el entorno. Se produce una evaporación continua de agua; es lo que se denomina “pérdida insensible de agua” (PIA). Es más o menos importante en función del estado de la piel.

Los corneocitos y la renovación de la piel

Los corneocitos, en contacto directo con nuestro entorno, están soldados entre sí mediante uniones denominadas corneodesmosomas. En el transcurso de la renovación celular, determinadas enzimas debilitarán estos puentes de proteínas, provocando irremediablemente la separación de las células de sus vecinas más cercanas y su posterior desprendimiento de la epidermis.

En estado normal, los corneocitos se desprenden progresivamente y de forma invisible. En caso de sequedad cutánea o de psoriasis, los corneocitos se mantienen unidos unos a otros hasta la superficie de la piel y después se desprenden por “paquetes” en forma de descamación visible.

Si la piel está sometida a fricciones o a traumatismos reiterados, la descamación se desequilibra. El espesor de la piel aumenta y pueden aparecer callosidades o córnea en determinados lugares, como en los talones de los pies.

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