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Las alergias medicamentosas

Algunos medicamentos pueden provocar efectos secundarios o alergias que tienen repercusiones en el organismo, como ocurre con la píldora anticonceptiva o determinados tratamientos para el acné severo.

Efecto de la toma de medicamentos sobre la piel

En la piel, la toma de medicamentos puede traducirse, por ejemplo, en:

  • Hipersensibilidad cutánea: rojeces, irritación, comezón o picor
  • Sequedad cutánea: sensación de tirantez, descamación o granitos rojos


En estos casos, es necesario hidratar bien la piel, calmarla y nutrirla con tratamientos adaptados:

Activos puros recomendados:
A30 Vitamina PP: el Activo Puro de las pieles secas

A32 D-Pantenol: el Activo Puro de las pieles muy secas

A33 Urea: el Activo Puro contra la sensación de tirantez

A40 Avena: el Activo Puro de las pieles sensibles a las rojeces

A41 Bisabolol: El Activo Puro de las pieles sensibles y reactivas

A43 Enoxolona 280: el Activo Puro de las pieles muy reactivas

A46 Enoxolona 930: el Activo Puro de las pieles irritadas

Cuidados Biomiméticos recomendados:
B26 Bálsamo ultra-rico nutritivo

B53 Bálsamo ultra-rico nutritivo cuerpo

Estos efectos en el organismo también pueden traducirse en un aumento de la producción de sebo: acné, granos o puntos negros. En este caso, se recomienda los siguientes tratamientos:

Activos puros recomendados:
A20 Gluconato de Zinc: el Activo Puro que regula el exceso de sebo

A21 Ácido Salicílico 70: el Activo Puro contra los puntos negros

A22 Ácido Salicílico 300: el Activo Puro contra los granos

Consecuencias de las alergias medicamentosas

A menudo no se conocen bien los mecanismos que entran en juego, pero es importante comprender la diferencia entre efectos secundarios y alergias. Los efectos secundarios son bastante corrientes, no dependen del sistema inmunitario y están asociados al propio medicamento. Algunos son constantes y están asociados al mecanismo de acción del medicamento; otros solo aparecen en algunos sujetos.

Las alergias medicamentosas, por su parte, son mucho menos frecuentes. Dependen de la respuesta inmunitaria del organismo y no de la dosificación del medicamento. Por lo tanto, sentir un efecto secundario no significa que seamos alérgicos al medicamento.